Hay dos formas de mirar un panel usado y solo una lleva a una decisión sensata. La primera es
preguntar cuánta potencia conserva, y la respuesta tranquiliza: un panel de diez años sigue dando
alrededor del 95 % de su potencia nominal. La segunda es
preguntar cuánta energía le queda por generar, y ahí el número es muy distinto.
| Edad del panel | Potencia que conserva | kWh que le quedan por kWp | Precio máximo razonable |
|---|---|---|---|
| 0 años | 100.0 % | 38.434 kWh | 100 % del precio de uno nuevo |
| 3 años | 98.5 % | 33.564 kWh | 87 % del precio de uno nuevo |
| 5 años | 97.5 % | 30.357 kWh | 79 % del precio de uno nuevo |
| 8 años | 96.1 % | 25.607 kWh | 67 % del precio de uno nuevo |
| 10 años | 95.1 % | 22.480 kWh | 58 % del precio de uno nuevo |
| 15 años | 92.8 % | 14.798 kWh | 39 % del precio de uno nuevo |
Un panel de diez años conserva casi toda su potencia pero solo le queda el
58 % de la energía que llegará a producir
en su vida. Y eso es lo que estás comprando: energía futura, no vatios de placa.
Cuánto debería costar
Si pagas por la energía que aún va a generar —que es lo razonable—, el precio máximo de un panel
usado es esa misma proporción sobre el de uno nuevo equivalente. Un panel de cinco años, un
79 %; uno de quince, un
39 %.
Ese es el criterio, y suele descartar la operación por sí solo: en el mercado de segunda mano los
paneles rara vez bajan de la mitad de su precio nuevo, y los paneles nuevos han bajado mucho. La
pregunta útil no es «¿está barato?» sino «¿está barato comparado con uno nuevo hoy?».
Lo que un panel usado no lleva escrito
- La garantía de rendimiento, que no se transfiere en la mayoría de fabricantes, o
se transfiere con condiciones. Es la garantía que sostiene el cálculo de los veinticinco años, así
que perderla cambia el horizonte entero. - Las microfisuras. No se ven a simple vista y se producen al desmontar y
transportar. Un panel puede estar perfecto a la vista y haber perdido un 10 % de producción. - El PID y la degradación acelerada por humedad en el laminado, que aparecen en
paneles que han trabajado en ambientes agresivos. - El historial. Un panel que viene de una cubierta industrial ha trabajado más
horas al año que uno doméstico, y su edad en años dice menos que sus ciclos.
Nada de esto se detecta mirando. Se detecta con una curva I-V medida panel a panel
o, como mínimo, con una prueba de producción real del conjunto. Si el vendedor no la tiene y no deja
hacerla, el descuento tendría que ser mucho mayor que el de la tabla de arriba.
Lo que sí compensa comprar usado, y no son los paneles
Aquí está el matiz que hace útil este artículo. El panel es, con diferencia,
la pieza que menos se avería y la que más ha bajado de precio. Comprarlo usado ahorra
poco y arriesga bastante. En cambio:
- La estructura de aluminio es prácticamente eterna y no tiene electrónica. Aquí el
usado sí sale. - Un inversor de segunda mano es el caso contrario y conviene decirlo claro: es la
pieza con menos vida útil y la que más falla. Comprarlo usado es la peor decisión posible de esta
lista: qué mirar en un inversor. - Una batería usada tampoco: su valor está en los ciclos que le quedan, y eso no se
ve. La aritmética de la batería ya es ajustada de nuevo:
la cuenta completa.
Cuál elegir, y para quién
Para una instalación doméstica conectada a la red, panel nuevo, y con margen. El
ahorro del usado es pequeño frente al precio actual, la garantía es lo que sostiene el cálculo a
veinticinco años y el riesgo técnico no se puede evaluar sin instrumentos.
El usado tiene sentido en tres casos concretos:
- Instalación aislada —una caseta, un pozo, un riego— donde la energía no se
compensa y una pérdida de rendimiento no cambia una factura. - Ampliar una instalación existente con paneles del mismo modelo y edad, para no
descompensar la serie. Mezclar paneles de distinta edad o potencia en una misma serie hace que
todos trabajen al ritmo del peor. - Proyectos de bajo coste donde el criterio es el vatio instalado por euro y no el
retorno a veinticinco años.
Lo legal no cambia por ser de segunda mano
Y esto se olvida a menudo: una instalación con paneles usados necesita exactamente los mismos
papeles que una nueva. Certificado de Instalaciones Eléctricas firmado por instalador habilitado,
registro de autoconsumo y contrato de compensación de excedentes.
El itinerario completo.
Y la deducción estatal de autoconsumo tampoco distingue: el 10 % o el
20 % se aplica sobre lo pagado, sea el material nuevo o
usado, siempre que haya certificado y el pago no sea en efectivo.
Los requisitos. Curiosamente, eso reduce
todavía más la ventaja del usado: la deducción devuelve un porcentaje de lo que pagas, así que pagar
menos también devuelve menos.
Cómo comprobar un lote antes de pagarlo
- Pide el modelo exacto y busca su ficha técnica. Si el vendedor no sabe el modelo,
ya está todo dicho. - Pregunta la fecha de fabricación, que va en la etiqueta trasera, no la de
instalación. - Pide una medición de curva I-V o, como mínimo, ver los paneles produciendo.
- Revisa el laminado a contraluz buscando decoloraciones o burbujas, que indican
entrada de humedad. - Y calcula el precio máximo con la tabla de este artículo antes de negociar. Si lo
que piden está por encima, no hay negociación que lo arregle.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena comprar placas solares de segunda mano?
Para una instalación doméstica conectada a la red, normalmente no. El panel es la pieza que menos se avería y la que más ha bajado de precio, así que el ahorro es pequeño frente al riesgo de microfisuras y a la pérdida de la garantía de rendimiento, que es la que sostiene el cálculo a veinticinco años.
¿Cuánta potencia pierde un panel solar con los años?
Alrededor de un 0.5 % anual según las fichas técnicas habituales, así que a los diez años conserva en torno al 95 % de su potencia nominal. Lo que baja mucho más deprisa no es la potencia sino la vida que le queda: a esa edad le resta un 58 % de la energía que llegará a generar.
¿Cuánto debería costar un panel usado?
Como mucho, la misma proporción del precio de uno nuevo que la energía que le queda por generar: un 79 % a los cinco años y un 58 % a los diez. Si piden más que eso, la operación no sale ni siendo optimista con el estado del panel.
¿Se puede comprobar el estado de un panel usado?
Con una medición de curva I-V, que es lo que detecta microfisuras y pérdidas que no se ven. A simple vista solo se aprecian decoloraciones y burbujas en el laminado, que indican entrada de humedad. Si el vendedor no permite medir, el descuento tendría que ser mucho mayor.
¿La garantía se transfiere al comprar de segunda mano?
En la mayoría de fabricantes no, o se transfiere con condiciones. Es un dato importante porque la garantía de rendimiento a veinticinco años es lo que respalda el cálculo de amortización: sin ella, el horizonte de la inversión deja de estar respaldado por nadie.
¿Y comprar un inversor de segunda mano?
Es la peor opción de todas. El inversor es la pieza con menos vida útil de la instalación y la que más falla, así que comprarlo usado concentra el riesgo justo donde no conviene. La estructura de aluminio, en cambio, no tiene electrónica y sí se puede comprar usada.
¿Una instalación con paneles usados necesita los mismos papeles?
Exactamente los mismos: Certificado de Instalaciones Eléctricas firmado por instalador habilitado, registro de autoconsumo y contrato de compensación de excedentes. Y también da derecho a la deducción del IRPF, aunque al ser menor lo pagado, también es menor lo devuelto.
Fuentes y fecha de consulta
La degradación del 0.5 % anual y el horizonte de 25 años son supuestos declarados, tomados de los valores habituales de ficha técnica: si tu panel declara otra cosa, sustitúyelos y la tabla se recalcula. La producción anual por kWp sale de la API de PVGIS para Madrid. Lo que este artículo no puede darte es el precio de mercado de un panel usado, que depende del lote concreto: lo que da es el techo por encima del cual la compra deja de tener sentido.